Había unos duendes en un
árbol que retozaban todo el
día...daban vueltas con
energía y se
divertían...al amanecer de los tiempos un hombre se les acerco y susurro al
oído " Duendecillos...duendecillos...que grandes son los ojos y que
pequeños los
oídos"..los duendes al o
oírlose rieron y dando rienda suelta a su
fantasías infinita se dejaron de
reír y a cocinar se pusieron
Muy bonito el post, aunque abusas un poco de los puntos suspensivos en mi opinión.
ResponderEliminarMe pasaré a leerte más a menudo.
Saludos,
Sara.
Bueno sara te dire que los puntos suspensivos son mi debilidad...gracias por seguirme...chus canal
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