Se llama París y llego al pueblo en una mañana de Abril...blanca y de pequeña...de ojos azules y mirada risueña...nariz rosada y andar garboso fue enseguida la alegría de su dueño..la perilla enseguida se hizo amiga de todos...sobre todos de los niños...incluso de mi...la quería ver todas las mañanas y despedir todas las noches...por su amor hacia los peques y su dulzura canina de algodones y ladridos silenciosos...así cuando nadie nos veía yo le decía " Da me un beso París" y ella obediente un lametón me daba en la cara cuando nadie nos observaba.
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