Los copos de nieve se deslizaban en la colina como silencios de mis manos, la noche caia en la mañana y en la madrugada, no cre que viera a la lejos que mi vida fuese un reloj de nieve, sino un silencio de la mañana y una mañana de nieve, cuando me lance desde la montaña a lo lejos en la pradera calleron como solian las manos en mis sensaciones y cuando mi vida fue un sollozo de lamentos, el cuento de invierno fue un sollozo y un cuento de invierno
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