Había, como empiezan todos los cuentos, una tortuga que tenia un don, estaba encantada, encantada de conocerse, encantada de ser solitaria, encantada de nadar sola, pero el encantada le duro poco, se sentó al sol y se quedo dormida, ¡¡ como le dolía la cabeza ¡¡ pensó cuando se despertó, ¡¡ como le dolía el caparazón ¡¡ y tenia un color rojo, pensó en morir, pensó que estaba enfadada, pensó en su casa y llorando se refugio del sol en casa, de allí no salio mas, no salio en siglos y se volvió enfadada para siempre.
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