Habia un arbol de coco pero no daba miedo, habia un arbol de chocolate y de menta, que los niños miraban con ojos de dulzura, nadie les dijo nada pero se subieron al arbol, le arrancaron un trocito de ramita dulce y se limpiaron los ojos de las lagrimas de dulzura, habia un arbol que les decia que subieran y en las ramas de los arboles se vieron niños y mas niños, los arboles encantados se dedicaban a merendar, cenar y desayunar como si fueran sus casas y en ellas estaban como si fueran sus moradas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario