Andrea lloraba un poco aquel día pero su papa decidió entonces hacerle el mejor regalo del mundo...un caballito pero no cualquier caballo sino de mar y así dirijiendose hacia la playa se subió encima de su caballito y largas distancias recorrió sobre el...cuando volvió a casa ya no lloraba...las risas que paso lejos de las lágrimas la convirtieron en otra vez una niña feliz...Andrea y su caballito todas las mañanitas salían a cabalgar sobre las olas del mar y desde entonces ella ha olvidado llorar
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