viernes, 28 de enero de 2011

Campa

Campa como yo la llamaba no terminaba de envejecer...había sido un hada en su juventud y su deseo fue ser mortal en su madurez pero las hadas no envecejen...ni siquiera desaparecen...sino que con el paso de los años se vuelven aun mas traviesas y audaces así que un día cuando nadie se lo esperaba en su país decidió volver a ser niña...cogiendo su farolillo y un hatillo con sus polvos mágicos se fue andandito...andandito hacia la montaña mas lejana y allí en el Pico mas alto de su país pidió a sus antepasados ser de nuevo un hada de ojos verdes y andares garbosos...de alas marinas y verdes y azules y de miradas encantadas y su deseo se cumplió...aun hoy he visto a Campa me he reído con ella y le he dicho " Campa no cambies nunca...por Dios te lo suplico"...y así cuando por fin se fue a su país yo tranquiliza da cada amanecer ruego que no vuelva a sufrir por ser un hada de mirada perdida y humana

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